El Defensa Lateral contemporáneo

Ricardo Bejarano

Ricardo Bejarano

Writer & Blogger

El lateral es, tal vez, la posición que se desarrolló más tardíamente en el tiempo desde el nacimiento del fútbol, pues no fue sino hasta el cambio de la regla del offside, en 1925, que nació la posición como tal. No como la conocemos, pero ya se podían observar algunas de sus funciones. El lateral contemporáneo es un defensa que juega en uno de los costados de una línea defensiva de cuatro jugadores. Quienes en un enfoque global deben cumplir con dos funciones principales: la responsabilidad en fase defensiva y la libertad de unirse al ataque y ser un apoyo en la generación juego.

Con la evolución del juego los laterales han ganado un peso importante en fase ofensiva. Por eso, cuando se habla de “lateral moderno” hablamos de las posibilidades en ataque que ofrece determinado tipo de jugador que ocupa dicha posición. El perfil de los jugadores que trabajan en esta demarcación varía mucho dependiendo del sistema de juego que se utilice y de las ideas del entrenador. Ahora no todos valen para jugar en esa posición porque requiere unas características y el cumplimiento de unos roles técnicos e interpretativos que han convertido al lateral en un pilar, incluso para saber cómo juega un equipo. Ya no basta con la tradicional función de doblar por fuera al atacante que juega abierto en banda, llegar a línea de fondo y tirar un centro. Ahora tiene mucho más protagonismo en la construcción de la jugada y en zonas interiores.

Uno de los beneficios en fase defensiva que trae el lateral interiorizando su posición, es la gestión del carril central en la pérdida por la acumulación de efectivos en esa zona. La ubicación de estos ofrece la ventaja de presionar en zonas sensibles para el rival y se sufre menos en la transición defensa-ataque protegiendo el carril interior.

 

Sin embargo, en fase defensiva y en su posición natural cubriendo la banda, los laterales han perdido el dominio de los conceptos técnicos y tácticos básicos a la hora de defender. Conceptos que en otras condiciones donde no se tiene tanto la pelota, ni se juega tanto en campo rival, se sufre. Si se juega muy alto y atacando tanto tiempo, el lateral estaría en desventaja porque tiene que recuperar muchos metros en el retroceso, lo que implicaría que el jugador que esté en esa demarcación esté preparado físicamente para repetir esfuerzos por todo el carril lateral.

La lectura de juego es elemental en cualquier posición del campo, por eso saber cuándo incorporarse al ataque y cuándo quedarse a defender resulta indispensable. Si el balón está en lado contrario, el defensor lateral debe cerrar el bloque cuando se esté basculando manteniendo el equilibrio con su línea defensiva y cerrando espacio central en relación con la orientación del juego. Teniendo siempre presente su lado ciego: estar en constante movimiento de cabeza para detectar dónde está el contrario a su espalda y así absorber la información posicional de su marca.

 

Además, ocupar la posición de un central cuando este no se encuentre en su lugar. Deber tener también un excelente manejo de los perfiles para correr hacia atrás, parece fácil, pero entender la técnica de giro por el lado más corto en velocidad marca un diferencial entre recuperar la pelota o perder el duelo.

Otro concepto que se ha perdido, y ante equipos que buscan constantemente el duelo extremo-lateral, es el 1vs1 donde se deben tener en cuenta los siguientes elementos:

  • Buen timing a la hora de la entrada.
  • Manejar la distancia entre él (el lateral) y el rival.
  • Velocidad del lateral.
  • Velocidad del rival.
  • Zona del campo en la que se genere en duelo, por ejemplo: cuando más cerca esté el rival del área más cerca debe estar de él, orientándose hacia la línea de banda.

En fase ofensiva los equipos que disponen mucho tiempo de la pelota interiorizan al lateral con el fin de desarrollar diferentes conceptos tácticos. Cuando el lateral cierra su posición y arrastra a su par habilita una línea de pase que facilita la relación central – extremo fomentando el 1vs1 del extremo con el lateral rival. Esté movimiento beneficia la recepción del compañero que está en banda para que reciba con ventaja (entiéndase ventaja como disponibilidad de tiempo y espacio para maniobrar). Como beneficio de la acción anterior, y en caso de que no se produzca la fijación del rival por dentro, en carril central, el equipo atacante tendrá superioridad numérica por el centro del campo.

 

Otro beneficio, menos común pero que se ha visto en algunos equipos y situaciones de juego, es que cuando el lateral está por dentro puede atacar la llamada “zona indefendible” entre el central y el lateral rival de manera más orgánica y con un mejor posicionamiento; ya que con su posición interiorizada se encuentra en zonas intermedias lo que le permite realizar el movimiento de ruptura a ese espacio con sorpresa.

Normalmente, cuando se enfrentan repliegues muy intensos, los entrenadores mandan a sus interiores muy altos para fijar la línea defensiva rival. En esta situación los laterales por dentro asumen responsabilidades de creación de juego, adoptando el rol de los centrocampistas que están emparejados con los centrales rivales. Lo que supone que los “laterales modernos” incorporen a su juego otras cualidades en la gestación, creatividad y visión de juego. El lateral debe ser inteligente para saber cuándo ocupar ese espacio interior para poder explotar las posibilidades que da su ubicación por dentro al equipo.

Los laterales-interiores son una gran herramienta para los entrenadores. En NJ Teamsterz FC sabemos las necesidades de esta posición en el fútbol de hoy. Por eso, nuestro modelo de entrenamiento busca formar jugadores que estén mejor preparados para los nuevos roles que demanda el fútbol actual.